Haciendo amigos

August 31, 2016

 

Hace unos días vi un video de una marca de ropa donde muestran a un grupo de padres esperando a ser entrevistados y a otro grupo de niños, sus hijos, esperando también a ser entrevistados. En este video se muestra la facilidad de los niños para hacer amigos, a diferencia de nosotros, los adultos. 

 

 

 


Felizmente tengo un trabajo que me permite llevar a Giulia al parque cualquier día de la semana, ahí encontramos un grupo de niños de la misma edad, con quienes se integró de inmediato. Esos momentos fueron de gran aprendizaje para ambos. Si bien Giulia está creciendo cerca de sus primos hermanos que son contemporáneos a ella, siempre es bueno que sociabilice con otros niños. Y para mí, poder ver cómo se comporta mi hija en diferentes situaciones: compartiendo, perdonando, no etiquetando a la gente y dando sin esperar nada a cambio es fenomenal. 


Y es lindo recordar como Giulia, aún aprendiendo a caminar, se juntaba a ese grupo de niños y ellos, al darse cuenta que ella no caminaba sola, jugaban a su alrededor, intercambiaban juguetes, se llamaban unos a otros en su idioma y yo sentía que Giulia en algunos momentos hasta se “olvidaba” de mí, aunque siempre volteaba a mirar si estaba cerca. 


En otra oportunidad, en nuestras últimas vacaciones, estábamos cenando y Giulia sentada  en la silla de comer se dio la vuelta y una bebé aprox. de su edad estaba a su lado y empezaron a tocarse y hablar en su idioma. Era lindo ver como se comunicaban y la mamá de la niña nos sonrió y comenzó a hablarle en ruso (según nosotros) a su hija. Ella era su amiga “rusita” y cuando nos cruzábamos con ellos en el hotel, se buscaban con la mirada y se sonreían felices. 


En el caso de Giulia, esta situación se da con niños y adultos, muestra mucha confianza con todas las personas y es muy desenvuelta. Cada vez que entra a algún lugar nuevo, entra saludando “Oya, oya, oya” agitando la mano y con algún mesero o vendedor que le de una sonrisa, ella se pone a jugar con esa persona como si la hubiese visto antes. También en nuestras vacaciones, estábamos comprando recuerdos en una tienda del hotel y dos de las vendedoras se pusieron a jugar con ella, le ponían gorros, collares, le daban juguetes y Giulia feliz. Nosotros seguíamos paseando por la tienda viendo qué comprar, pero no junto a ella. Giulia sabía que estábamos cerca y feliz se iba a jugar con las vendedoras. Las chicas hasta le regalaron unas galletas a Giulia para cuando nos fuimos de la tienda. 


Esto me indica 2 cosas, que mi hija se muestra muy desenvuelta y sociable con sus primos, con sus amigos del parque y demás niños que conoce hasta con adultos pero por otro lado, con tantos peligros que existen hoy en día en nuestra sociedad, hace que tengamos que estar cada vez más alertas. 


Da un poco de pena pero lamentablemente Giulia tendrá que aprender a que no todos son buenos y a no hablar ni aceptar nada de extraños.  


¿En qué momento los adultos nos volvimos desconfiados? ¿No podríamos desaprender y volver a ser como niños, en tener esa facilidad para hacer amigos y en confiar en la gente?

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