¿Lo estaré haciendo bien?

September 12, 2016

 

Desde que te enteras que vas a ser padre, recibes un torrente de información sobre tipos de crianza, sobre qué se debe o no se debe hacer en cada mes, sobre las enfermedades, la alimentación, entre otras y así la lista se hace interminable. Estas conversaciones suceden en todas partes, con los amigos que también son padres primerizos, en la familia, en el trabajo, en el bus, en el supermercado… en todos lados.


Yo no tenía idea qué es lo que se hacía con un recién nacido, ni que la música en el embarazo es recomendada (ver: La música y Giulia), no sabía nada de la lactancia, ni cuándo un bebé tenía que sentarse, ni la importancia del gateo para la coordinación, yo no gateé y no soy descoordinado salvo en al baile, ni cómo debe ser su alimentación dependiendo del mes, ni cuándo deben de pararse, hablar, correr, bailar, etc. Toda esa información llegó a mí por medio de un librito que nos regalaron en la clínica cuando nació Giulia y en las clases de Psicoprofilaxis. Esas clases son súper importantes para personas como yo pues pasan de saber nada a saber un poquito. Grace también aprendió bastante sobre los bebés así que las recomendamos completamente.


Cuando Giulia nació se quedó una noche en la clínica porque le dio Ictericia y me sentí un mal padre, se veía tan impotente en esa incubadora pero felizmente al siguiente día salió y empezamos formalmente nuestra labor de padres.

 


En realidad en lo que respecta a enfermedades, Giulia sólo ha tenido gripes leves felizmente y ninguna vacuna le originó siquiera una calentura, al contrario, parecía que la activaba. En casa a veces discutimos sobre si Giulia está enferma. Para mí enfermedad es fiebre, tos, desgano y falta de apetito sobre todo en Giulia que come muy bien. Pero Grace es más preocupada. Sé que tengo que prestar más atención y aceptar que Giulia se puede enfermar, pero me cuesta hacerlo. ¿Será que me da pena verla enfermita y lo niego? ¿Será que no quiero que se enferme nunca? No lo sé pero me cuesta.


Giulia es más grande que los niños de su edad, tiene año y medio y usa ropa hasta de 3 años y a sorpresa de muchos, coge su plato con una mano y su tenedor con la otra y come sola. En las reuniones familiares, todos la quedan mirando por el gusto con que come su comida. De eso no me puedo quejar y eso también explica su crecimiento y su buena salud.


Como todo niño, explora, corre, salta, baila todo el día y está expuesta a caídas, golpes y otros accidentes pero felizmente tenemos un estupendo apoyo con la persona que cuida a Giu y si bien, nos confesó que no tenía experiencia con niños, lo hace de manera excelente y le enseña cosas nuevas cada día.

Siempre nos preguntan si Giulia va al nido o cuando irá. Nosotros decimos cuando esté más grande. Yo fui al nido a los 3 años y Grace a los 4 años y no somos menos hábiles que otras personas. Giu juega sola y con otros niños, comparte sus cosas, saluda a todos (va por ahí diciendo “oya, oya, oya”), agradece (“tatas”), pide por favor (“popof”) cuenta hasta 3, sabe los colores, reconoce las letras, juega vóley, fútbol, entre muchas otras cosas. Así que creemos que está bien estimulada y no necesita reforzar nada más que seguir jugando como lo viene haciendo hasta ahora y como lo deberían hacer los niños de su edad. Si tuviera alguna deficiencia no dudaría en ir a algún centro en tratar de corregirla pero felizmente no es nuestro caso. Los niños deben ser eso, niños, dedicarse a jugar y por medio de sus propios juegos aprender y que mejor si es en casa con su familia.


Pero lo que me fastidia un poco como papá es que siempre haya una especie de carrera en saber en qué nivel está cada niño, compararlos. Y esto se ve mucho en las fiestas cuando las mamás principalmente comparan a qué edad caminó, si gateó o no, si come solo, si tomó leche materna. Se de personas que prefieren la fórmula porque “es mejor” que la materna y que, como trabaja, no le va a dar “leche congelada” a su hijo. Cada quien cría a su hijo como mejor le parece y siempre habrán conversaciones,  comparaciones y mucha información que le llegan a los padres y cada uno tiene que evaluar, según lo que observa en su propio hijo, lo que quiere para él o no y así llevar su propia crianza.


Para poder tener respuesta a la pregunta que me planteo, deberán pasar muchos años aún cuando Giu pueda responderla. 
 

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