Niños extremos

February 24, 2017

 

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una demostración de skateboarding a cargo de Bob Burnquist, brasilero, miembro del salón de la fama del skateboarding, varias veces campeón mundial y de los Xgames. Uno de los mejores skaters que he podido ver y que seguí durante mi adolescencia/juventud.

 


El evento se llevó a cabo en el Skatepark de San Borja y fue organizado por Saga Falabella y Oakley para promocionar su nuevo modelo de zapatillas y después de mucho tiempo, pude asistir a un evento como este. 
No tenía entrada pero gentilmente un VIP me regaló una luego que me botaran de un lado donde estaban todos los niños esperando (“salgan de acá niños” jajaja) así que pude ubicarme en un buen lugar. En un periódico apareció que era entrada libre pero no se mencionaba que se debía conseguir la entrada no sé donde… en fin.


La tarde-noche estuvo plagada de emociones, buenas maniobras y una sensación de alegría, amistad, hermandad. Era un evento familiar nada competitivo y había personas de todas las edades. Me impresionó ver la sencillez de Bob Burnquist pues era muy accesible, la gente se tomaba selfies con él mientras otro skater entraba a la poza, recogía los skates de los demás cuando se caían, les daba consejos, los aplaudía cuando sacaba algún truco, etc.


Pero uds. dirán: “que tiene que ver esto en un blog como este”. Pues acá viene lo bueno.


Antes de la demostración de los profesionales, entraron un grupo de niños a la misma poza que los PRO usarían para hacer su pasada. Eran niñ@s entre (según yo) 6 y 8 años que simplemente LA ROMPEN!!! Hacían maniobras que incluso para los mayores son difíciles hacerlas, eran fluidos y muy valientes. Habían 2 niñitas que se robaron el show por lo buenas que eran.


Fue ahí cuando me enteré que hay varias escuelas como Escuela de Skate 4LiFE y SK8 SCHOOL que los entrena desde los 3 años, con toda la seguridad (casco, coderas, rodilleras, muñequeras) y que los ha formado (y sigue haciéndolo) para que, por lo que vi ayer, puedan ser profesionales en un futuro. Yo aprendí en la calle y uno puede pensar que un deporte como este debe ser así, pero considero que si es guiado, además que los trucos te saldrán más rápido, se hará con seguridad porque recordemos que es un deporte de riesgo.

 

Si estos niños siguen en esta línea, estoy seguro que en unos años escucharemos de ellos más seguido en las noticias por sus éxitos deportivos.


Me alegró ver a los niños patinar y sobre todo a sus padres, ahí al lado, arreglándoles el casco, poniéndole las coderas, apoyándolos, aconsejándolos, codeándose con los mejores del país y del mundo. Ojalá a Giulia le guste el skate tanto como a mí y si me lo pide, definitivamente la apoyaré y llevaré a esta escuela. 

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