Vaticano con niños

August 2, 2018

Hay lugares que se deberían visitar al menos una vez en la vida y creo que uno de ellos es el Vaticano. Seas de la religión que seas y así no tengas ninguna, no deberías perderte esta experiencia pues es un lugar lleno de historia, arte, donde han pasado muchas cosas que han influido la historia del hombre y que, si eres católico, te aseguro que esta visita será más que especial.

 

Llegar al Vaticano desde Roma es muy fácil, tomas el metro en la estación Termini (estación central de Roma) con dirección a la estación Ottaviano (Musei Vaticani). Y de ahí caminas unas cuadras y llegas a los muros del Vaticano. De ahí te puedes dirigir a la Plaza San Pedro o a los museos.


Nosotros teníamos entrada prepagada a los museos a las 11am así que nos dirigimos primero ahí. ¡Llegando nos dimos cuenta que había una SUPER COLA!!! Que según los del lugar, duraría unas 3 horas aprox. ¡Bajo el sol! Felizmente Grace, nuevamente había comprado previamente las entradas, pero llegamos 30 min antes y no nos dejaron entrar. Hablé con el guardia y al decirle que veníamos con Giulia, nos dejó entrar rápidamente.


Ya dentro del museo pasamos rápido gracias a las entradas y ascensores dedicados a niños pequeños por el coche. Vale decir que sí se puede entrar con el coche aunque los museos vaticanos no son “cochefriendly” pues tienen muchas escaleras y desniveles.


Hicimos el recorrido y Giulia quería caminar, correr o que yo la cargue mientras me preguntaba que hacían las estatuas o de quién eran o que hacían ahí. Lo mismo con las pinturas así que esta vez hicimos el recorrido juntos. Cuando me pesaba la persuadía para que se siente en su coche, pero no duraba mucho tiempo sentada.

Giulia disfrutó viendo las pinturas y estatuas. Se tomó foto con “papá dedo” de la canción. Era un dedo gigante que lo vio por ahí y estuvo feliz.

Seguimos avanzando, el recorrido es sencillo, no te puedes perder, todos hacia la Capilla Sixtina, una joya, un lugar que me genera muchas emociones y mucho más si llego ahí con Giulia cargada.


El acceso a la capilla es por medio de escaleras estrechas así que si llevan coche recomiendo doblarlo para facilitar el acceso pues mucha gente entra y sale del lugar.


Cuando entramos, Giulia quedó boquiabierta al ver los colores y pinturas. Disfruté explicándole la creación, el juicio final, preguntándole qué veía, cuál le gustaba más y veía todo. Fue un momento muy especial para mí y no quería que acabara nunca. Nos sentamos en unos bancos laterales a contemplar lo que nos rodeaba.


Cuando salimos entramos a los salones. Era muy divertido y raro a la vez ver a Giu correteando por esos grandes salones, que han sido recorridos por personajes históricos y que ella se detenía a ver las coronas, los mapas, las cruces y jugaba con los mosaicos del piso.

 

Los Museos Vaticanos tienen muchas áreas, pero nosotros priorizamos eso para que Giu no se aburra. Luego fuimos a descansar a los jardines antes del almuerzo.

 

 Almorzamos en el restaurante Tradizione e Fantasia un lugar que Grace y yo ya conocíamos y queríamos regresar porque comimos buenazo. Lo recomendamos y está muy cerca a los museos y a la Plaza San Pedro.

 

Luego fuimos a la Plaza, nos tomamos muchas fotos hasta que decidimos entrar a la Basílica de San Pedro. Para ingresar se debe cumplir un protocolo básico de vestimenta. No se deben mostrar los hombros y tampoco entrar con shorts muy cortos. Si te olvidas, puedes comprarte pañuelos en los alrededores y cubrirte, pero te saldrá caro. Además, el coche no entra, lo tienes que dejar en guardianía y recogerlo cuando te vayas.

La basílica de San Pedro es muy grande y está llena de arte. Entrando a la derecha encuentras a la Pietá de Miguel Angel y por todos lados ves pinturas, estatuas y detalles en la arquitectura del lugar. Giulia correteaba por ahí, pero la teníamos que limitar pues sabíamos que estábamos en una iglesia, un lugar sagrado.

Si quieres, te puedes confesar. Hay confesionarios donde los curas hablan muchos idiomas y también puedes escuchar misa. Si deseas puedes rezar en uno de los muchos altares que hay dentro. También puedes comprar botellitas para llenarlas de agua bendita y recuerdos.

 

Luego bajamos a las criptas para ver las tumbas de los papas. Podíamos subir a la cúpula, pero sabíamos que el camino es muy estrecho y con mucha gente así que decidimos no ir para no estresar a Giu.


Salimos cansados luego de un día de recorrido y regresamos a Roma. Consideren el horario que van y regresan pues, puede que coincidan con hora punta y subirán al tren lleno de gente, no siempre te van a ceder el asiento si vas con niños pequeños, a nosotros no nos cedieron.


Luego de esta experiencia puedo hacer algunas recomendaciones si van con niños pequeños:


- Pre pagar las entradas para los Museos Vaticanos, se ahorrarán hasta 3 horas de cola bajo el sol.


- Pueden llevar coche, pero el Vaticano no es “cochefriendly” así que tendrán que cargar el coche o a sus hijos de vez en cuando.


- Atentos al código de vestimenta: no mostrar los hombros, escotes y no shorts muy cortos.


- La entrada a la Capilla Sixtina es muy estrecha por lo que recomiendo llevar a sus hijos cargados.


- Planificar previamente el recorrido para hacerlo sin estresar a los niños al visitar muchos lugares a la vez. Recuerden que, si se aburren, se acabó la visita.


- El coche no entra a la Basílica de San Pedro así que prepárense a cargar a sus chiquis.

 

- Si desean escuchar misa, averigüen previamente los horarios e idiomas de las mismas.

 

 

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