#Decaraalatierra - La tela di Carlotta

October 6, 2018

Hoy es el último post de #decaraalatierra y lo cerramos con Carlotta de La tela di Carlotta, de Carlotta Cerri, una amiga blogger italiana, experta en Montessori y que hoy cierra ésta serie de posts. La pueden seguir en Facebook: /lateladicarlottablog Instagram: /lateladicarlottablog Pinterest: /lateladicarlottablog y escribirle a 

carlotta@lateladicarlotta.com

 

Breve presentación de ti y de tu blog

 

Me llamo Carlotta, soy periodista y traductora, dos pasiones que he reunido en mi blog trilingüe de maternidad La Tela di Carlotta, en el que escribo sobre los desafíos que enfrentamos los padres día a día, sobre como aplicar Montessori en casa, y sobre multilingüismo, ya que estamos criando a nuestro hijos con cuatro idiomas. También he creado un curso Montessori en italiano para padres que quieran traer Montessori a su casa de manera sencilla y práctica.

 

¿Qué tan importantes son para ti las noticias sobre calentamiento global, contaminación y los problemas del planeta?

 

Hace un par de años paré de escuchar noticias y leer periódicos porque me parece que lo único que hacen es enseñar lo negativo en el mundo, lo malo de la gente, y prefiero enfocarme en lo bueno, en lo positivo. 

 

Por eso me gusta aprender sobre estos temas en comunidades online enfocadas en llevar a cabo un cambio, cuentas de Instagram de activistas, blogs locales e internacionales que me informan, me dan soluciones creativas para cuidar del medio ambiente y a la vez contestan a mis preguntas. 

 

Una comunidad a la que acabo de unirme es el @lowimpactmovement, que se centra en educar a la gente sobre maneras para usar menos plástico y acercarse a un estilo de vida zero waste (al que yo todavía no he llegado, pero de donde cojo mucha inspiración). 

 

¿Qué prácticas tienen como familia para afrontar estos temas?

 

En casa, intentamos concienciar a los niños sobre el uso del plástico, los hábitos de compra en el supermercado, el desecho de comida comprada y no utilizada, los materiales y tejidos de los productos que compramos, sean juguetes o ropa. 

 

Hemos pasado a botellas de cristal con filtro de carbón para no beber nunca agua en plástico, cada uno tiene su botella para cuando estamos fuera de casa, tenemos nuestras pajitas (sorbetes) para usar en restaurantes y cafeterías, usamos bolsas reutilizables para la compra y también para comprar verdura suelta, hasta hemos pasado a los pañales de tela para mi segunda hija después de tres años de desechables. 

 

Pueden parecer cambios pequeños, pero no lo son. Te hago un ejemplo: en nuestro recién viaje a Canadá de dos meses, cada día rellenamos por lo menos 4-5 veces cada una de nuestras botellas con agua de fuentes que encontramos por la calle y en parques… multiplicado por cuatro botellas, ¡eso ya es un ahorro de 20 botellas de plástico al día, 600 al mes!

 

 

Hablamos de todo esto con los niños, les explicamos porque pedimos que no nos traigan la pajita con el zumo de naranja, porque recogemos plástico por la calle y lo tiramos a la basura de reciclaje, porque intentamos no comprar globos… 

 

Y quiero precisar que no siempre ha sido así: hemos hecho muchos de estos cambios en los últimos años, desde que empecé a concienciarme más después de tener hijos y entender que un pequeño cambio puede “tener piernas largas”.

 

En tu comunidad, ¿qué otras prácticas realizan?

 

Aquí en el sur de España me parece que la verdadera revolución haya empezado desde poco, pero está llegando a más y más gente, sobre todo familias con niños: están abriendo más y más tiendas de productos respetuosos del medio ambiente, restaurantes que eligen comida local evitando los envoltorios de plástico, hay pequeños emprendedores que crean tiendas online y venden productos como pajitas de metal o bolsas para verduras o champú en barra… productos que sino no se encontrarían aquí. 

 

Y por mi parte, desde octubre, a través de mi blog y con la ayuda de negocios locales, quiero empezar a organizar días de recolección de basura y plástico en la playa para los niños, mercadillos de compra venta de juguetes usados… hay muchas cosas que se pueden hacer, y quiero parar de encontrar excusas (por ejemplo: no tengo tiempo, es demasiado difícil, no hace la diferencia…) y empezar a promover un cambio de mentalidad.

 

Déjanos un mensaje final

 

He notado que cuando empiezas a concienciarte sobre lo malo que es el plástico para el medio ambiente, empiezas a ver plástico por todo lado y poco a poco te sale natural cambiar tus hábitos para usar siempre menos: por ejemplo, envolverás el bocadillo en un trozo de papel o una bolsita reutilizable en lugar de usar la película trasparente; en el supermercado elegirás productos que vienen en cristal en lugar de lata o plástico; en el restaurante preguntarás si las botellas de agua son de cristal, o pedirás la botella de aceite grande en lugar de usar las raciones individuales que he visto usar en muchas cafeterías… 

 

Para mí, este cambio de mentalidad fue un poco como cuando me enteré, hace años, de lo malo que son todos los alimentos confeccionados en comparación con los naturales, y empecé a leer todos los ingredientes antes de comprar cualquier cosa: de la misma manera, ahora que “ahorrar plástico” es una prioridad mental, encuentro muchas maneras de usar menos productos de plástico en mi día a día.  

 

Y quiero añadir que todos estos cambios van de la mano con la reducción del consumismo, por lo que el mayor cambio que hemos hecho hasta ahora es comprar menos cosas; usar las cosas que tenemos durante más tiempo, hasta que realmente ya no funcionan y no solo porque “ha salido el nuevo color"; comprar de segunda mano cuando sea posible. He llegado a entender que se trata tanto de "plastic-free", o sea reducir el plástico, como de “low impact”, o sea bajar el impacto que tenemos en nuestro planeta. 

 

Nunca es demasiado tarde para hacer pequeños (o grandes) cambios en nuestra rutina y nuestros hábitos, y aunque parezca que el cambio de una sola familia no haga la diferencia, no es verdad!

 

Pasar a los pañales de tela para mí fue un shock y algo que nunca habría pensado hacer en la vida: pero ahora puedo decir con orgullo que no solo no volvería a los desechables nunca jamás y que después de solo pocos meses me parecía lo más natural del mundo lavar pañales en lugar de tirarlos, sino también que gracias a mi cambio decenas de familias que leen mi blog han pasado también a la tela. 🙌

 

Un solo cambio de una sola familia puede generar un efecto a cadena y marcar una gran diferencia para nuestro bonito planeta. 

 

Elige un cambio hoy mismo, y ¡ve a por ello! 
 

 

 

 

 

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