"Papá, anda a tu cuarto que quiero dormir solita"

May 8, 2019

 

Hace unos días, sucedió algo que, si bien ya sabía que iba a suceder algún día, no esperé que fuera tan pronto, o tan lejano. Recuerden que Giulia es mi primera hija así que tengo cero experiencia.

 

Giulia, a medida que fue creciendo, fue mostrando su independencia. Es decir, en las fiestas se iba gateando a ver qué hacían los hombres adultos o se iba corriendo por ahí a “investigar”, o cuando le armamos su cuarto de “niña grande” ese mismo día nos dijo que quería dormir ahí y nunca más regresó a nuestro cuarto (ver post 1 mes sin Giu) y así podría contar muchas experiencias más.

 

Normalmente Giu duerme con Grace pero ese día, ella no estaba y debía hacerla dormir. Cuando me toca hacerlo, me echo a su lado, compartiendo la cama, la muevo con mis pies hasta que ella se duerma, aunque a veces me duermo yo primero.

 

Bueno, procedí a hacer lo mismo. Me eché a su lado, movía la pierna pero me dijo: “Papá, me quemas y me haces sudar”, “Papá, anda a tu cuarto que quiero dormir solita”. El tema es que había pasado todo el verano caluroso que tuvimos éste año en Lima y aun así yo la hacía dormir a veces, así que sabía que era un pretexto pues, en estos últimos días, de noche ya no hace tanto calor.

 

Creo que lo tomé más normal de lo que pensé. Mi hija se está volviendo grande así que le dije “Entonces me voy a mi cuarto, más tarde paso por aquí a ver si ya te dormiste y si es así, te doy un besito” a lo que me respondió “ya papi”, y me fui.

 

Grace regresó y le conté y se rio diciendo que me había choteado porque prefería dormir con ella. Yo pensando que lo que me decía, podía ser cierto, a la noche siguiente, mientras Grace se disponía a hacer dormir a Giulia, escuché: “Mami, anda a tu cuarto que quiero dormir solita”.

 

Nuestros chiquis se van haciendo grandes por lo tanto tenemos que aprender a respetar sus decisiones, ideas, comentarios. No quitarles la iniciativa de proponer algo, todo lo contrario, preguntarle “¿Qué te parece si…?” o “¿y ahora qué hacemos?” y hacerlos participar más en las decisiones de la familia que les involucre como por ejemplo, vacaciones, actividades de fin de semana o si es que quiere dormir con la almohada de osito o la de jirafa.

 

Por lo pronto, hasta ahora no me chotea cuando voy a abrazarla y a besarle los cachetes porque ya sé que algún día escucharé un “No pues papiiiiiiiiiii”.

 

 

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